La cara B de la enfermedad renal crónica

La enfermedad renal crónica es una realidad que afecta profundamente a la vida de quienes la padecen. Sin embargo, muchas de sus consecuencias permanecen invisibles para buena parte de la sociedad.

Para miles de personas, la diálisis forma parte de su rutina semanal: tres veces por semana y más de cuatro horas por sesión. Una exigencia que no se limita al ámbito sanitario y que puede condicionar aspectos tan cotidianos como el trabajo, la alimentación, los viajes, las relaciones sociales o el bienestar emocional.

Esta es la cara B de la enfermedad renal crónica, una dimensión que desde ALCER Giralda-Huelva conocen de cerca y a la que quieren dar respuesta a través de su programa ‘Atención Integral a Personas con Enfermedad Renal Crónica’, dirigido a personas afectadas de Sevilla y Huelva.

Una enfermedad que cambia la vida cotidiana

Recibir un diagnóstico de enfermedad renal crónica puede suponer un importante impacto, especialmente cuando llega en plena edad laboral y existen responsabilidades familiares y profesionales.

El cansancio, la debilidad física y los tratamientos continuados pueden dificultar el mantenimiento de una actividad laboral normalizada. A esto se añaden las restricciones alimentarias y el control de líquidos, que obligan a incorporar nuevos hábitos y a planificar buena parte de la vida cotidiana.

También existen dificultades que no siempre son visibles: organizar un viaje, mantener determinadas relaciones sociales o simplemente explicar a los demás hasta qué punto la enfermedad condiciona el día a día.

Esta falta de comprensión puede generar aislamiento y hacer que las personas afectadas sientan que deben afrontar solas una parte importante de las consecuencias de la enfermedad.

Una atención que pone a la persona en el centro

Para responder a estas necesidades, ALCER Giralda-Huelva desarrolla un modelo de atención integral que complementa la asistencia sanitaria.

El programa cuenta con profesionales especializados en psicología, trabajo social, nutrición y fisioterapia, que ofrecen acompañamiento adaptado a las necesidades de cada persona mediante sesiones individuales, talleres grupales y atención telemática.

El objetivo es proporcionar herramientas que permitan mejorar el bienestar y la calidad de vida de las personas con enfermedad renal crónica, atendiendo no solo a su estado físico, sino también a las circunstancias sociales, emocionales y personales que acompañan a la enfermedad.

El proyecto cuenta con el impulso de Fundación ”la Caixa”, a través de sus Convocatorias de Proyectos Sociales.

Seguir adelante es posible

Mario Sánchez, vicepresidente y tesorero de ALCER Giralda-Huelva, conoce esta realidad desde una doble perspectiva: como miembro de la entidad y como paciente renal desde hace más de dos décadas.

Su experiencia refleja precisamente esa otra cara de la enfermedad. El diagnóstico supone un golpe duro y obliga a realizar cambios, pero no significa renunciar a todo aquello que forma parte de la vida.

Su mensaje es claro: la enfermedad puede limitar algunas cosas, pero no impide la mayoría.

Ese es también uno de los objetivos del acompañamiento que ofrece ALCER Giralda-Huelva: ayudar a las personas a afrontar los cambios, resolver dudas, sentirse acompañadas y encontrar nuevas formas de continuar con sus proyectos y su vida cotidiana.

Porque hablar de enfermedad renal crónica es hablar de tratamientos y cuidados, pero también de personas. De sus preocupaciones, sus necesidades, sus familias, sus trabajos, sus planes y sus ganas de seguir adelante.

Y para afrontar todo ello, contar con apoyo también es una forma de cuidar.

👉 Lee el reportaje completo sobre la labor de ALCER Giralda-Huelva en Sevilla Solidaria:
https://sevillasolidaria.sevilla.abc.es/noticias/la-cara-b-de-la-enfermedad-renal-cronica/

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